EL ECO DE LAS PALABRAS
Mientras los segundos pasan y el día se agota escucho los ecos de otra historia que no me sirve para hacer autostop y temblar de ilusión. Se que mañana tendré que volver a fingir ser feliz. Se que volveré a ser el yo de la personalidad arrugada y la mirada aspera. Pero hoy antes de volver a morir habiendo aprendido a no soñar demasiado alto, suspiro por ahogarme de calma en Central Park, por respirar el sabor de los malabares de minúsculas, por doblar las páginas y esconderlas bajo el humo indio. Suspiro por no ser yo antes de querer serlo.

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